Definición:
Un rebote duro o hard bounce es el fallo permanente que impide entregar un correo electrónico a la dirección destinataria. El servidor receptor rechaza el mensaje porque la cuenta, el dominio o la ruta de entrega no son válidos de forma permanente.
Se diferencia del rebote blando, que se debe a una situación temporal, como un buzón lleno o un problema transitorio del servidor. La clasificación concreta depende del código y del mensaje de respuesta remitidos por el sistema receptor.
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Causas del rebote duro
Un rebote duro suele estar relacionado con una dirección que no puede recibir mensajes de manera permanente. Las causas más habituales son:
- Cuenta inexistente: La dirección nunca existió o fue eliminada por su proveedor.
- Error en la dirección: El nombre del buzón contiene una errata que impide localizar al destinatario.
- Dominio no válido: El dominio está mal escrito, no existe o no dispone de una configuración de correo operativa.
- Dirección desactivada: La cuenta ha dejado de estar disponible de forma permanente.
- Rechazo permanente por política: El servidor puede devolver un código permanente por sus reglas de seguridad o reputación. No todo bloqueo ni toda clasificación como spam constituye por sí misma un rebote duro, por lo que debe revisarse la respuesta recibida.
No existe un porcentaje universal aceptable para todas las campañas. Un aumento de rebotes duros puede indicar errores de captación, datos antiguos, importaciones deficientes o direcciones introducidas sin validación.
Consecuencias a tener en cuenta
Una dirección confirmada como rebote duro debe dejar de recibir nuevos envíos. En lugar de borrarla sin conservar información, las plataformas suelen incorporarla a una lista de supresión para impedir reintentos y mantener constancia de la incidencia.
Enviar repetidamente a direcciones inexistentes desperdicia recursos y puede perjudicar la reputación del remitente y la entregabilidad. También dificulta interpretar las métricas de la campaña porque aumenta el número de mensajes que nunca tuvieron la posibilidad de llegar a una persona.
Conviene revisar los códigos de respuesta, corregir errores evidentes solo cuando exista una fuente fiable y mantener procesos de captación y validación que reduzcan direcciones incorrectas. La gestión de rebotes ayuda a mantener una lista operativa, pero no sustituye el consentimiento, la identificación del remitente ni las demás obligaciones aplicables al email marketing.
