
Un proxy es un servidor o software que actúa como intermediario en la comunicación entre un cliente y otro servidor. Recibe solicitudes y las gestiona en nombre de una de las partes, reenviándolas, respondiendo desde una copia almacenada o aplicando reglas de acceso.
Puede utilizarse para controlar conexiones, distribuir peticiones entre servidores o almacenar contenido en caché. Su función depende de dónde se sitúa y de cómo está configurado: utilizar un proxy no implica necesariamente cifrar la comunicación ni navegar de forma anónima.
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Cómo funciona un proxy
En una conexión directa, una aplicación solicita un recurso al servidor de destino. Cuando interviene un proxy, la solicitud pasa primero por ese intermediario, que decide cómo tramitarla.
El proxy puede reenviar la petición y devolver la respuesta, bloquearla por una regla de acceso o servir una copia válida del contenido que ya tenga almacenada. No todas estas funciones están presentes en cualquier instalación.
La configuración también determina qué comunicaciones pasan por él. Un navegador puede utilizar un proxy mientras otras aplicaciones del mismo dispositivo se conectan directamente.
Proxy directo y proxy inverso
La diferencia principal está en qué parte de la comunicación representa el intermediario.
Un proxy directo, también llamado forward proxy, actúa para el cliente. Puede gestionar las conexiones de los usuarios de una organización, aplicar restricciones de acceso o centralizar la salida hacia internet.
Un proxy inverso, o reverse proxy, actúa delante de uno o varios servidores. Recibe las peticiones destinadas a una web o aplicación y las dirige al servidor correspondiente. El visitante no necesita configurar un proxy en su navegador para utilizar ese sitio.
Por tanto, un proxy directo organiza las solicitudes que salen de los clientes; uno inverso gestiona las que llegan a un servicio.
Para qué se utiliza un proxy
Según su posición y configuración, un proxy puede cumplir distintas funciones:
- Control de acceso: permitir o bloquear conexiones conforme a las reglas de una organización.
- Almacenamiento en caché: reutilizar respuestas que siguen siendo válidas para reducir peticiones repetidas y tiempos de entrega.
- Distribución de carga: repartir solicitudes entre varios servidores que atienden una aplicación.
- Gestión de conexiones cifradas: recibir conexiones HTTPS y establecer la comunicación con los servidores internos.
- Registro y diagnóstico: recopilar información operativa para investigar errores o problemas de funcionamiento.
Estas funciones requieren una configuración adecuada. Por ejemplo, una caché debe distinguir el contenido reutilizable de las respuestas personalizadas que no deben compartirse entre usuarios.
Qué ocurre con la dirección IP y el cifrado
El servidor de destino puede recibir la conexión desde la IP del proxy. Sin embargo, algunos proxies transmiten también información sobre el cliente original mediante cabeceras como Forwarded o X-Forwarded-For.
Cambiar la IP que recibe la conexión no garantiza anonimato. El intermediario puede mantener registros y la web puede identificar al usuario mediante su cuenta, sus cookies u otros mecanismos.
El cifrado es una cuestión diferente. Un proxy puede transportar una conexión HTTPS mediante un túnel sin descifrar su contenido. En otras configuraciones, como un proxy inverso que termina HTTPS, recibe y descifra la conexión antes de comunicarse con el servidor interno.
Por eso conviene distinguir el tramo entre cliente y proxy del tramo entre proxy y servidor: no tienen por qué utilizar la misma protección.
Diferencia entre proxy y VPN
Un proxy suele gestionar comunicaciones de aplicaciones o protocolos concretos. Una VPN establece una conexión de red que puede transportar tráfico de varias aplicaciones o conectar redes completas, según su configuración.
Las VPN de acceso remoto y navegación utilizan un túnel cifrado entre sus extremos. La denominación proxy, por sí sola, no garantiza ese cifrado ni que todo el tráfico del dispositivo pase por el intermediario.
La elección depende de la necesidad. Distribuir peticiones hacia una aplicación web puede requerir un proxy inverso; conectar un equipo con la red privada de una organización puede requerir una VPN. No son dos nombres para una misma tecnología.
