
El vibe coding es una forma de desarrollar software mediante instrucciones en lenguaje natural, en la que una inteligencia artificial genera el código y la persona orienta el resultado mediante pruebas y nuevas peticiones.
En su sentido original, describe una práctica centrada en observar cómo funciona la aplicación, sin leer ni comprender necesariamente todo el código generado. También se utiliza de forma más amplia para denominar la programación mediante conversación, aunque este uso no implica siempre el mismo grado de delegación.
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Origen del término
Andrej Karpathy introdujo la expresión el 2 de febrero de 2025 en una publicación en X. Describía una experiencia de desarrollo en la que solicitaba cambios a un asistente, ejecutaba el programa y le devolvía los errores, prestando poca atención a la implementación.
La generación de código mediante inteligencia artificial ya existía. La expresión destacó una manera particular de utilizarla: dirigir el desarrollo a partir del comportamiento observable del programa, en lugar de escribir y revisar cada modificación.
Posteriormente, el término se extendió a otros usos de la programación conversacional. Esa ampliación explica que pueda referirse tanto a la experimentación sin revisión del código como, de manera menos precisa, al desarrollo asistido por IA en general.
Cómo funciona el vibe coding
El proceso se organiza como una conversación iterativa. La persona describe la aplicación o el cambio que necesita y la herramienta genera o modifica el código correspondiente. Tras ejecutar el resultado, nuevas instrucciones permiten corregir errores o ajustar su comportamiento.
Una secuencia habitual comprende estas fases:
- Descripción: se especifican la función del programa, sus entradas y el resultado esperado.
- Generación: el modelo produce una primera implementación o modifica un proyecto existente.
- Ejecución: se prueba la aplicación y se observa su funcionamiento.
- Iteración: se comunican errores o cambios deseados mediante nuevas instrucciones.
El prompt contiene las indicaciones que orientan cada intervención. Algunas herramientas reciben también archivos, capturas de pantalla o mensajes de error como contexto.
Por ejemplo, una persona puede solicitar una calculadora de presupuestos, probar distintos importes y pedir que incorpore descuentos o cambie la presentación. La interacción se centra en expresar el comportamiento deseado y comprobar el resultado, aunque las modificaciones afecten a distintas partes del código.
Diferencias con la programación asistida por IA
La distinción principal no está en la cantidad de código generado, sino en la relación de la persona con esa implementación.
En la programación asistida por IA, el desarrollador puede delegar la escritura y mantener una revisión de la lógica, la arquitectura y los cambios introducidos. En el sentido original del vibe coding, esa revisión pierde protagonismo frente a la ejecución del programa y las correcciones mediante conversación.
Herramientas como Claude Code pueden participar en ambos enfoques. Su capacidad para modificar archivos o ejecutar pruebas no determina por sí sola que el trabajo sea vibe coding.
Por tanto, utilizar inteligencia artificial para programar no equivale automáticamente a practicar vibe coding. Una implementación generada íntegramente por un modelo también puede someterse a una supervisión técnica detallada.
Relación con no-code y low-code
El vibe coding, el no-code y el low-code reducen de distintas maneras la escritura manual de código, pero no son conceptos equivalentes.
Las plataformas no-code permiten configurar aplicaciones mediante interfaces visuales y componentes predefinidos. Las soluciones low-code combinan esos recursos con programación para ampliar o adaptar sus funciones.
En el vibe coding, la interacción principal consiste en pedir a un modelo que genere o modifique código mediante lenguaje natural. La persona puede no leerlo, pero la implementación sigue existiendo y determina el funcionamiento de la aplicación.
Estas modalidades pueden combinarse: una plataforma visual puede incorporar generación de código por conversación, y un proyecto creado mediante instrucciones puede continuar después con desarrollo convencional.
Limitaciones del enfoque
La evaluación basada principalmente en el comportamiento visible puede dejar sin detectar errores que aparecen con otras entradas o condiciones de uso. Una aplicación puede responder correctamente en los casos probados y contener, al mismo tiempo, fallos de lógica, permisos o tratamiento de datos.
Las modificaciones sucesivas también pueden producir regresiones: cambios que resuelven un problema y alteran una función que antes operaba correctamente. Cuando la estructura del código no se comprende, resulta más difícil localizar el origen de esos efectos y mantener el programa.
Estas limitaciones no son exclusivas del código generado por IA. En el vibe coding adquieren especial relevancia por la menor atención prestada a la implementación. Las pruebas automatizadas, el control de versiones y la revisión técnica aportan formas de examinar cambios que no siempre son evidentes al utilizar la interfaz.
